Kitsune: el zorro de nueve colas que lo sabe todo

Si has estado siguiendo esta serie sobre yokais y criaturas del folclore japonés, ya conoces al Oni, a la Jorogumo y a la Hannya. Hoy le toca al Kitsune, y tengo que decirte que este me tiene especial cariño. No solo por lo que representa como imagen —que ya es mucho— sino por la complejidad de su naturaleza. El Kitsune no es bueno ni malo. Es los dos a la vez, según el día y según a quién mire.

Y eso, en términos de tatuaje, lo convierte en algo realmente interesante.


Qué es el Kitsune

Kitsune significa literalmente «zorro» en japonés. Pero en la mitología no es un animal cualquiera: es un ser sobrenatural dotado de inteligencia superior, poderes mágicos y una longevidad que va creciendo con el número de colas que desarrolla a lo largo de los siglos.

Ahí está uno de los elementos más reconocibles del Kitsune: las nueve colas. Un zorro joven tiene una sola cola. Con cada siglo de vida y con cada nueva sabiduría acumulada, crece una cola más. El Kitsune de nueve colas —el kyūbi no kitsune— es el más antiguo, el más poderoso y el más sabio. Se dice que solo alcanzar ese estadio convierte al zorro en casi divino, con capacidad para ver y oír todo lo que ocurre en el mundo.


El zorro que engaña y el que protege

Lo que hace al Kitsune tan fascinante es su ambigüedad moral. En las historias japonesas aparece en dos papeles completamente distintos que a veces conviven en el mismo relato.

Por un lado está el Kitsune trickster: el embaucador, el que toma forma humana para engañar a los mortales, que seduce, confunde y lleva a quien se cruza en su camino por caminos que no esperaba recorrer. En muchas historias el Kitsune aparece como una mujer hermosa que enamora a un hombre hasta arruinarlo, o como un monje que predica sabiduría falsa. Es el zorro oscuro, el que usa su inteligencia para su propio beneficio sin remordimiento.

Por otro lado está el Kitsune mensajero de Inari. Inari es la deidad shintoísta del arroz, la fertilidad y la prosperidad, y el zorro es su animal sagrado y su enviado en la tierra. En este papel el Kitsune es protector, benévolo, guardián de los templos y de las personas que merecen su favor. En casi todos los santuarios de Inari en Japón hay estatuas de zorros flanqueando la entrada, con una llave o una joya en la boca.

La misma criatura. Dos naturalezas opuestas. Esa tensión es lo que lo convierte en un símbolo tan rico.


La máscara Kitsune: el puente entre mundos

Algo que aparece mucho en el imaginario visual del Kitsune es la máscara. En el teatro tradicional japonés y en los festivales, las máscaras de zorro representan la capacidad de transformación, el disfraz, el mundo de los espíritus accesible a través de un velo.

En tatuaje, la máscara Kitsune es uno de los motivos más potentes visualmente. Permite trabajar con una expresión mucho más definida que la cara del zorro en su forma natural, y añade esa capa de ambigüedad: ¿qué hay detrás de la máscara? ¿Qué se esconde bajo la apariencia?

Es una pregunta que, dependiendo de quién la lleve y qué historia tenga con ese símbolo, puede significar cosas muy distintas.


Por qué funciona tan bien en tatuaje

El Kitsune tiene todo lo que necesita un motivo para brillar en la piel: una silueta reconocible, elementos muy visuales —las colas, el fuego, la máscara— y una carga simbólica que le da profundidad más allá de la estética.

En mi estilo, que mezcla el japonés tradicional con el New School, el Kitsune me da mucho juego. Las colas múltiples permiten componer piezas que ocupan bien el espacio y que tienen movimiento natural. El fuego de zorro —el kitsunebi, ese fuego frío y azul que el Kitsune crea con sus colas— es un elemento que en color queda espectacular y que diferencia mucho la pieza de un zorro convencional.

Y la dualidad de su naturaleza permite orientar el diseño en dos direcciones muy distintas: oscura y amenazante, o luminosa y protectora. Esa elección ya dice algo de quien lo lleva.


Qué me cuentan los clientes que quieren un Kitsune

Es curioso porque hay dos perfiles muy diferentes que se acercan a este motivo. Por un lado, gente muy metida en la cultura japonesa y en el anime —el Kitsune aparece en muchísimas series y videojuegos— que quiere una representación fiel al folclore. Por otro, personas que se identifican con esa dualidad de naturaleza, con esa idea de ser capaces de adaptarse, de tener más de una cara, de no ser completamente clasificables en bueno o malo.

Los dos enfoques me parecen igual de válidos y los dos dan piezas muy interesantes. Lo que cambia es desde dónde se construye el diseño.


Si el Kitsune te llama

Escríbeme y cuéntame qué te atrae de este símbolo. Si tienes referencias, mándalas. Si no tienes nada claro todavía, también podemos empezar desde ahí. Me gusta mucho trabajar este motivo y tengo ganas de ver qué historia tiene la persona que quiere llevarlo.

Trabajo en Barcelona con cita previa y diseño personalizado. Hablamos.

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