Mis inicios como aprendiz de tatuaje en Barcelona: un camino difícil… pero precioso
Cuando la gente ve mis tatuajes en redes o me escribe para pedirme cita, muchas veces no imagina todo lo que hay detrás. Yo todavía soy aprendiz de tatuaje, y aunque cada día aprendo, mejoro y disfruto, también soy muy consciente de lo difícil que es abrirse camino en este mundo. Y quería contarlo aquí, en mi blog, porque creo que es importante normalizarlo.
Patinar estudios… y volver a levantarme
He llamado a muchísimos estudios de tatuajes en Barcelona, he enviado mensajes, portafolios, propuestas, mails… Y sí: la mayoría de veces la respuesta es un “no”, o directamente silencio. Al principio eso duele, no te voy a engañar.
Pero también aprendí algo fundamental: no es que el sector quiera cerrar puertas. Es que está saturado. Muchísimo.
Los estudios no tienen la obligación (ni la capacidad) de formar a alguien. Y cuando la situación del sector va justa y hay tantos tatuadores intentando hacerse un hueco, es normal que cueste entrar. A mí me costó mucho entenderlo sin tomármelo de forma personal, pero una vez lo haces… respiras.
Aún así, estoy agradecida
Porque, aunque me he comido muchos “no”, también he recibido oportunidades muy bonitas. Y esas oportunidades, por pequeñas que sean, te hacen sentir que lo estás haciendo bien.
Soy afortunada de colaborar en varios estudios de tatuajes en Barcelona, donde me dejan practicar, aprender, meterme en la dinámica real del día a día, y rodearme de artistas que llevan años tatuando. Ellos y ellas no se imaginan cuánto significa eso para alguien que empieza.
Un sector duro, pero lleno de pasión
Yo también lo entiendo: abrir un estudio hoy es complicado. Mantenerlo es todavía más complicado. Y tener un aprendiz implica tiempo, dedicación y mucha paciencia. Por eso, lejos de pensar que el sector me cierra puertas “porque sí”, lo que veo es un sector que sobrevive como puede y que aun así, cuando puede, ayuda.
Y me parece precioso.
A pesar de todo, estoy feliz
A medida que avanzo, me doy cuenta de que este camino, aunque sea lento, es mío. Y me hace feliz. Cuando no estoy trabajando, estoy dibujando. Cuando no estoy dibujando, estoy tatuando modelos. Y cuando no estoy tatuando, estoy estudiando para mejorar.
No sé dónde estaré dentro de unos años, pero sí sé que no cambiaría este proceso por nada.
Si has llegado hasta aquí, gracias por leerme.
Y si eres tatuador o tatuadora con más experiencia y alguna vez abriste una puerta… gracias por eso también. A los aprendices nos marcáis más de lo que imagináis.
— Regi 🖤
Regi Umiko Tattoo – Barcelona

Todavía no hay comentarios