¿Duele más un tatuaje a color? Lo que nadie te dice sobre el dolor según la zona

Por Regi Umiko · Tatuadora New School y color en Barcelona


Esta es, sin duda, la pregunta que más me hacen cuando alguien se acerca con ganas de tatuarse algo con colores. Me la escriben por Instagram, me la preguntan nada más sentarse en la silla y, en muchos casos, es lo que les tiene dando vueltas antes de reservar cita. «¿Duele mucho un tatuaje a color?» o, directamente, «¿es verdad que a color duele más?»

Voy a contarte la verdad, sin adornos y desde la experiencia tanto de estar detrás de la máquina como de haberme sentado yo misma en la silla más veces de las que probablemente debería.


La respuesta honesta: el color en sí no duele más

Sí, ya sé que esto choca con lo que seguramente has oído. Pero el dolor de un tatuaje no depende del pigmento que te metan en la piel. La tinta roja no duele más que la negra porque sea roja. Eso no va así.

Lo que sí cambia es cómo se trabaja el color y cuánto tiempo requiere. Y ahí está la madre del cordero.

Cuando tatúo en negro, muchas zonas se trabajan en un solo paso: línea, sombra y algo de degradado, y ya. Cuando tatúo a color, especialmente con colores claros como amarillo, blanco o rosa, necesito más pasadas sobre la misma zona para que el pigmento quede bien saturado y no se vea aguado. Más pasadas sobre piel que ya está irritada = más sensación de quemazón. No porque el color duela, sino porque el proceso lleva más tiempo.


El tiempo es el enemigo real

Lo que más duele en un tatuaje de color no es el primer trazo. Es la hora y media de sesión cuando la piel ya está enfadada y aún falta rellenar la mitad del diseño.

La piel humana tiene paciencia limitada. Durante los primeros minutos, la aguja te parece casi llevadera; luego va subiendo la intensidad, y hacia el tramo final de una sesión larga, cualquier zona empieza a protestar. Con tatuajes de color, las sesiones suelen ser más largas porque hay más capas que trabajar, especialmente si el diseño lleva fondos, degradados y zonas de luz muy marcadas como los que hago yo en estilo New School.

La conclusión real: un tatuaje pequeño y sencillo a color puede doler menos que uno de negro y gris grande y trabajado. Depende del diseño, del tamaño y, sobre todo, de dónde te lo haces.


El mapa de dolor: las zonas del cuerpo que mandan

Esto sí es universal, independientemente del estilo o el color. La piel no duele igual en todas partes, y hay zonas que son auténticas trampas para los desprevenidos.

Las que más duelen (aviso sincero):

  • Costillas y lateral del torso. La zona estrella del dolor. La piel es finísima, el hueso está ahí mismo, y cada respiración mueve la zona mientras tatúas. He visto a gente muy tatuada ponerse seria nada más apoyar la aguja aquí.
  • Esternón y zona del pecho. Similar a las costillas pero con el añadido de que vibra con el pulso y la respiración. Muy intenso.
  • Columna vertebral. La vibración de la máquina sobre las vértebras es algo difícil de describir hasta que lo vives. Peculiar es quedarse corto.
  • Codo interior y corva de la rodilla. Piel muy fina, terminaciones nerviosas a flor de piel, mucha sensibilidad. Son traidoneras porque no parecen zonas de riesgo hasta que empiezas.
  • Manos, dedos, pies y tobillos. Poco tejido entre la piel y el hueso, mucho nervio. Además cicatrizan peor y hay que repasar más, así que doble impacto.
  • Cuello y garganta. La vibración de la máquina cerca de estructuras tan sensibles hace que sea una experiencia bastante intensa. No la recomiendo como primer tatuaje, precisamente.
  • Axilas. Pocas personas van ahí, y con razón. Zona con mucha terminación nerviosa y muy poca grasa de amortiguación.

Las que están en tierra de nadie (depende de cada persona):

  • Parte interna del brazo: para algunos es llevadera, para otros una tortura.
  • Zona lumbar: las vértebras mandan mucho aquí.
  • Cadera: depende del hueso y de cuánto tejido haya alrededor.
  • Tobillo: más o menos según el punto exacto, pero en general tirando a molesto.

Las que suelen ser más tranquilas:

  • Muslo exterior. De lejos la zona más agradecida. Mucho tejido, pocos nervios superficiales, suele ir bien incluso en sesiones largas.
  • Bíceps y hombro exterior. El clásico por algo: aguanta bien.
  • Antebrazo exterior. Zona razonablemente cómoda para empezar.
  • Pantorrilla. Suele sorprender gratamente a la gente que le da miedo tatuarse.
  • Paletilla y espalda alta (alejándose de la columna): bastante llevadero en general.

Tips reales para aguantar mejor la sesión

No te voy a vender humo del tipo «piensa en cosas bonitas». Estas cosas funcionan de verdad:

Come bien antes. Con el azúcar bajo, el umbral del dolor se desploma. Desayuna o come antes de venir, en serio. Y trae algo de comer por si la sesión se alarga, que yo no tengo problema en parar un momento.

Duerme. El cuerpo cansado es mucho más sensible. Venir con resaca o con tres horas de sueño es hacerse trampas al solitario.

Hidrata la zona días antes. La piel hidratada trabaja mejor y se recupera antes. No aparecas el día anterior con la piel como papel de lija.

No vengas a ayunar ni con nervios. Los nervios en el estómago más la aguja igual un mareo. Ha pasado. Vente tranquilo/a, habla conmigo si tienes dudas, que para eso estoy.

Acepta los descansos. Si necesitas parar, paras. Yo prefiero hacer dos descansos y que el resultado quede bien a que lo acabemos con prisa y tú con cara de haber sobrevivido a algo.


Y sobre el color… ¿me debería echar atrás?

Para nada. Si el diseño que quieres pide color, el color es lo que va a hacer que quede como debe. El dolor pasa; el tatuaje se queda.

Llevo un tiempo tatuando en color, especialmente en estilo New School con esos colores eléctricos y saturados que me tienen completamente enamorada, y la gente que pasa por mis sesiones no me habla de una experiencia traumática. Hablan del resultado, de lo vivo que queda el azul o el verde ácido, de lo mucho que les mola verlo ya cicatrizado.

El dolor es real pero es temporal. El tatuaje es para siempre. Y si la zona te asusta un poco, hablamos antes de empezar y buscamos la forma de que la sesión sea lo más llevadera posible.

Si tienes dudas sobre tu diseño, la zona o cómo va a quedar a color en tu tipo de piel, escríbeme sin compromiso. Eso también forma parte de mi trabajo.


¿Tienes ganas de tatuarte algo a color en Barcelona? Puedes encontrarme en regiumikotattoo.com o escribirme directamente por WhatsApp.

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