Qué le pido a un cliente cuando me dice “haz lo que quieras” (spoiler: no es tan fácil)
“Haz lo que quieras” suena a libertad total para una tatuadora, pero en realidad es una de las frases que más respeto me dan. No porque no tenga ideas, sino porque quiero que lo que lleves en la piel tenga sentido contigo, con tu historia y con lo que te mueve, no solo conmigo y con mi estilo.
Cuando alguien viene al estudio y me suelta esa frase mágica, no abro el iPad y ya está. Empieza una conversación. Y en esa charla hay cosas muy concretas que necesito saber antes de empezar a dibujar, para que ese “haz lo que quieras” sea un trabajo libre, pero también muy tuyo.
Primero: qué cosas te flipan (aunque no sepas explicarlo bien)
Lo primero que te voy a pedir es que me hables de cosas que te gustan, aunque no tengan forma de tatuaje todavía. Pueden ser pelis, música, videojuegos, ciudades, colores, personajes, animales… todo eso me ayuda a entender qué universo llevas dentro.
No hace falta que me traigas una idea súper concreta. A veces con que me digas “me mola el rollo graffiti, un poco cartoon, Japón y los colores fuertes” ya tengo mucho material para empezar a construir un personaje o una escena con la que te sientas identificado.
Después: hasta dónde llega tu “locura” con el diseño
Vale, quieres que yo juegue, pero dentro de qué límites. Aquí siempre pregunto cuánto te apetece arriesgar. No es lo mismo alguien que me dice “quiero algo mono pero discreto” que alguien que me pide “hazme un personaje completamente ido de la olla”.
Te suelo pedir que me marques una escala mental: del 1 al 10, ¿cuánta locura quieres en este tattoo? Con eso sé si tirar más hacia algo kawaii, más oscuro, más agresivo o más chill. Así el diseño sigue siendo muy mío, pero no se convierte en algo con lo que tú no conectas.
Colores: lo que amas vs. lo que no soportas
Como trabajo con mucho color, necesito saber qué paletas te representan y cuáles te echan para atrás. Tal vez odies el rosa, te flipa el turquesa o no te ves con cosas demasiado pastel. Todo eso cambia al personaje y la energía del tatuaje.
Te pregunto qué colores te gusta llevar en ropa, en accesorios, en tu día a día. También si tienes otros tatuajes y qué colores llevan, para que no choque demasiado. Desde ahí puedo montar una paleta que sea muy yo, pero también muy tú.
Dónde va el tatuaje y qué espacio tengo para jugar
Otra cosa clave que te pido es la zona del cuerpo y el tamaño aproximado. No es lo mismo diseñar un personaje New School para el antebrazo que para el muslo, el gemelo o la espalda. El cuerpo manda: curvas, músculos, movimiento… todo influye.
Te suelo preguntar si quieres algo que se vea siempre o algo más íntimo, si ya tienes tattoos alrededor y si te imaginas esa zona como parte de un proyecto más grande. Cuanto más claro tengamos el espacio, mejor podré encajar el diseño en tu anatomía.
Qué energía quieres que tenga el tattoo
Incluso cuando me dices “haz lo que quieras”, detrás suele haber una emoción: algo que quieres que te recuerde fuerza, calma, humor, caos, luz, oscuridad… No hace falta que sea un drama, pero casi siempre hay una intención.
Te pregunto si quieres que el tatuaje sea más divertido, más simbólico, más agresivo, más tierno… Esa energía define la cara del personaje, la pose, los elementos alrededor, el contraste. No es lo mismo un bichito adorable que un monstruo que parece salir del graffiti de una pared.
Referencias: qué NO quieres que haga
Tan importante como saber lo que te gusta es saber lo que no quieres. Suelo pedirte que me enseñes tatuajes o estilos que no van nada contigo: demasiados realistas, demasiado finos, demasiado minimalistas, etc.
También quiero saber si hay algo que te incomoda: partes del cuerpo que no quieres tocar, símbolos que no quieres, cosas con las que no te identificas. Esa información me ayuda a no llevar el diseño a un sitio que luego no te apetezca llevar de por vida.
Confianza: hasta dónde puedo improvisar el día de la cita
Otra cosa que te pregunto es cuánta improvisación te viene bien el día del tatuaje. Hay personas que quieren ver el diseño muy cerrado antes, y otras que se sienten cómodas dejando un margen para que yo remate detalles en el momento.
Te explico cómo suelo trabajar: boceto base, ajustes en tamaño y colocación, y luego detalles y texturas que aparecen durante el proceso. Te pregunto si te sientes bien con esa forma de trabajar o si necesitas verlo casi definitivo antes de venir. Las dos opciones son válidas, solo necesito saber cuál es la tuya.
Tiempo, presupuesto y prioridades
Aunque hablemos de creatividad, también te voy a preguntar cosas muy terrenales: cuánto quieres gastar y cuánto tiempo estás dispuesto a estar en la camilla. Un mismo concepto puede resolverse en algo más pequeño y sencillo o en una pieza grande y muy elaborada.
Prefiero que me digas la verdad desde el principio: si tienes un presupuesto concreto o si prefieres hacerlo en varias sesiones. Con eso adapto el diseño para que lo que llevas en la piel esté a la altura de lo que imaginas, sin prometer cosas que no se pueden hacer en el tiempo o el precio que tienes en mente.
Lo que significa para mí un “haz lo que quieras”
Cuando alguien me dice “haz lo que quieras”, no lo entiendo como “haz lo que te dé la gana y ya está”, sino como “confío en ti, pero quiero que esto sea parte de mí”. Y por eso te pregunto tantas cosas antes de dibujar: porque quiero que, cuando te mires ese tattoo dentro de unos años, veas un trozo de tu vida, no solo “el estilo de Regi”.
Si vienes al estudio con ganas de darme libertad, genial. Solo te aviso de que voy a hacerte preguntas, a escucharte y a mezclar tu universo con el mío. Ahí es donde pasa la magia de verdad: cuando mi locura y tu historia se encuentran en un diseño que solo podrías llevar tú.

Todavía no hay comentarios